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PROYECTO MAYHEM

PRIMO CONTRA PRIMO

PRIMO CONTRA PRIMO

   Aunque mi primo Chema seguía dejando mucho que desear como ser humano hacía algún tiempo que yo no lo avergonzaba delante de las mujeres. Supongo que mis 28 años y el hecho de manejar una HEILDERBERG GTO habían aplacado mi carácter, o puede que sencillamente mi primo llevara unos cuantos meses evitándome. El caso es que cuando por fin cogió el teléfono noté en su voz cierto tonillo hipócrita.

-        Primo, la barbacoa de Sosomán es a las siete sin falta. - dije.

-        No sé qué voy a estar haciendo a tamañas horas, - respondió para mi indignación - hoy tengo una cita a ciegas con una mujer, pero si me deja tirado acudiré con mis mejores galas.

-        ¿Por delante de tu primo antepones a una mujerzuela? ¡Está claro que he fracasado en inculcarte mis ideales!

-        ¡Ni se te ocurra hablar así de la mujer de mi vida, ni mucho menos te atrevas a ensalzarme la voz!

-        ¡Así lo espero ya que has dejado de ser mi primo en estos preciosos momentos! ¡Ya rogarás a papá primito por unas enseñanzas sobre las mujeres, mas quien deshonra a su propio primo no merece una chica digna de ser presentada ante sus colegas!

Y dicho esto colgué al gran payaso de mi exprimo, guardándome de escuchar su llanto arrepentido. Mis lágrimas, por el contrario, eran fruto de un mosquito recién metido en un ojo.  

Otras lacras son imputables a mi buen amigo Sosomán, pero he de conceder que durante sus barbacoas un colega eternamente contará con una plácida copa entre sus dátiles. Allí estaban todos mis colegas de la vida real, Loren, Gualda, Fluchos y otros, aunque faltaban los más importantes, por qué engañarnos, pero incluso en sus defectos eran mejores que el grandísimo fantoche, anteriormente más conocido como mi primo. Poco tardamos en emprenderla con él a insultos, ya que no estaba. Su sobrenombre de Gallitos dio pie a numerosas historietas vejatorias que improvisábamos para consternación de aquellos que se sabían los siguientes en nuestra lista de humillados, pues tanto Diegorda como Monomierda comprendían que el Consorcio de Colegas no podía ofrecer amparo a unos bufones de tan bajo rango como ellos.

-        ¡Silencio!, - exclamé al cabo de ciertas copas - quisiera pronunciar unas bonitas palabras para que sean escuchadas con mucha atención por damas, colegas y pordioseros ajenos al grupo. Todos conocéis mi semblante como alcaide del Consorcio de Colegas, soy un hombre justo. Lo que muchos ignoráis es mi faceta como diseñador gráfico a cargo de una máquina HEILDERBERG GTO.

- ¡Miente! – increpó una voz embustera – Las HEILDERBERG son máquinas de impresión, no de diseño. Él no ha puesto la diestra sobre ninguna excepto para pasarle un paño al polvo a primera hora de la mañana.

Toda la audiencia giró en redondo para descubrir al demagogo exprimo regresado de las tinieblas. Por lo henchido de su plumón y la mirada gallinácea se diría que me retaba.

 

-        Dínoslo primo, - prosiguió el infame - dinos que eres un malvado que no reconoce el amor ni la amistad, y que sobre las balaustradas de esta mansión puedo jurar que jamás se cumplieron tus sueños de la infancia.

 

-        Maldito, - respondí impasible- ya te advertí que te dieras de alta en autónomos para así hacer visitas a domicilio y tener ocasión de catar alguna que otra ama de casa. Pero optaste por ignorar al pródigo primo y, por si fuera poco, traicionar a tus colegas de cada mañana en aras de quedar con cualquier putilla que se manifestase en la pantalla de tu ordenador.

 

Permití que un murmullo de intriga se apoderara del auditorio antes de continuar con mi discurso.

 

-        Ahora que has sido pisoteado por enésima vez bajo los tacones de una mujer, pues no es difícil adivinar que nadie haya acudido a esa cenita con velas que estabas dispuesto a pagar de tu bolsillo, te atreves a importunar nuestra selecta velada cual pedigüeño de cariños.

 

Los colegas rompieron en aplausos e incluso las damas se admiraron discretamente de mis soberbias palabras, que en mucho habían amedrentado al Monomierda y a Diegorda, quienes ahora correteaban en busca de refugio para divertimento general. Pero aun no era el tiempo de vanagloriarme, pues el urogallo contraatacaba con renovadas ínfulas.

 -        ¡En cuánto te equivocas primo que vas a recibir una lección! ¡Admira a mi futura esposa ya que nos hemos dignado a comparecer tan solo para que la conozcas! 

En ese momento algo vergonzante y que jamás se borrará de mi memoria ocurrió. Por la puerta asomó arrastrándose sobre ambos pinreles una criatura infrahumana a la que no podría dar forma ni con las más aborrecibles palabras. Atónitos los presentes, se hizo un silencio de acero que sólo conseguí romper esforzándome por recobrar el juicio.

 

-        ¡Sosomán, como anfitrión de esta lujosa gala apelo a tu sensatez!

 

-        No estoy preparado para perder a esos colegas por los que tanto he luchado en el día a día –dijo el hombre soso- Fuera de mi casa Gallos - concluyó.

 

-        ¡Me contrapongo, es la mansión de Ascensio tu padre! Podemos estar.

 

Fue entonces cuando escuchamos un llanto proveniente del grotesco ser que mi exprimo hacía llamar su novia. De su gaznate brotaba un sonido semejante a las palabras que parecía dirigir a nuestras personas.

 

-        ¡Joder!, ¿es que nadie se acuerda de mí?, soy la Culo Espanto. Quedé con Chema por Internet sin saber de quién se trataba, pero al encontrarnos creí que el niñito Jesús me enviaba una segunda oportunidad para vivir un romance contigo, Ángel, el amor de mi vida. Ahora comprendo por tu mueca de desprecio que no compartes mis sentimientos. Lo siento Chema, pudiste ser el canalla de mi corazón, tal vez en otra vida.

 -        No reseques tus lacrimales por mí, innumerables mujeres que en mucho te superan aguardan por Chema en los futuros venideros. Tengo un billete para Alemania, tierra donde he oído que cotizan alto los galanes y las hembras se disputan a los personajes españoles. Tenía ya planificado este viaje como despedida a mi vida de soltero. Ahora simbolizará el amanecer de un nuevo Chema, más complejo.  

Y así es como recuperé a mi verdadero primo y todos sacamos una valiosa lección de la vida: dos primos que se necesitan y se quieren nunca deben permanecer enfrentados, y el primo mayor tiene que proteger y dar ilustrados consejos al primo pequeño, para que los escuche y le haga caso.

2 comentarios

Durden -

Venga Lou, no te enfades Lou, venga,no lo entiendo, ahoraloentiendo, no jejjajjajaja

Anónimo -

QUE PUTA BASURA DE CUENTO ES ESTA?????